Mónica Tiezzi: “Estoy en un momento de introspección, pero siempre en movimiento”.
Una conversación sobre felicidad, creación, viajes, acción y la libertad de seguir descubriendo.
Crear también es una manera de vivir
En Mujer Feliz nos reencontramos con la artista visual Mónica Tiezzi en un momento sumamente especial. En esta charla profunda y reflexiva, nos abre las puertas de su universo para hablar sobre el equilibrio entre la calma interior, el impulso creativo y esa curiosidad inagotable por recorrer el mundo.
Entrevista a Mónica Tiezzi
Mujer Feliz: Mónica, te encontramos en un momento muy especial. ¿Cómo definirías esta etapa de tu vida?
Mónica Tiezzi: Estoy atravesando un momento de mucha introspección y reflexión, pero curiosamente también de muchísima acción. Para mí, mirar hacia adentro nunca significó detenerme.
Sigo creando, pintando, imaginando proyectos, viajando, cambiando de países y de lugares, conociendo personas y viviendo experiencias diferentes. Ese movimiento también me ayuda a pensar, a observarme y a descubrir nuevas partes de mí. Hoy mi felicidad está justamente ahí: en poder encontrar calma interior sin perder mi enorme curiosidad por el mundo.
MF: ¿Cambió para vos el significado de ser feliz?
MT: Sí. Hoy la felicidad tiene más que ver con estar en paz conmigo misma, pero sin renunciar a mi naturaleza inquieta.
Me hace feliz crear, viajar, descubrir una ciudad, entrar a un museo, conocer otras culturas, compartir con las personas que quiero y también volver a mi atelier y encontrarme frente a una obra. Puedo estar reflexionando profundamente y, al mismo tiempo, organizando un viaje, trabajando en una nueva serie o imaginando el próximo proyecto. Esa combinación me representa.
MF: Entonces, ¿introspección y movimiento pueden convivir?
MT: Absolutamente. En mi caso, casi diría que se necesitan.
Cambiar de escenario, recorrer otros países, observar otras formas de vivir, descubrir arquitecturas, paisajes, culturas y expresiones artísticas me transforma. Cada lugar despierta algo diferente. Viajar no es solamente trasladarme geográficamente; es cambiar la mirada. Y después todo eso, de alguna manera, regresa conmigo y aparece en mi obra.
MF: ¿El arte acompaña este proceso?
MT: El arte es mi manera de conectarme con el mundo y también conmigo misma.
Cuando pinto aparecen el color, la materia, el gesto, las transparencias, las capas y el movimiento. Muchas veces una obra expresa algo que todavía no pude poner en palabras. Mi pintura también guarda experiencias: ciudades, conversaciones, emociones, viajes, encuentros, silencios… Todo puede convertirse en materia creativa.
MF: ¿Sentís que tu obra cambia a medida que vos cambiás?
MT: Permanentemente. No me interesa repetirme; necesito investigar, experimentar y permitirme evolucionar.
Cada viaje, cada exposición, cada persona y cada experiencia amplían mi universo visual. Puedo estar en Buenos Aires y después encontrarme en otra ciudad o en otro país, y esa modificación del entorno inevitablemente cambia mi percepción. Mi obra se alimenta de esa vida en movimiento.
MF: ¿Qué te entusiasma de lo que viene?
MT: Todo lo que todavía no conozco.
Quiero seguir pintando, viajando, aprendiendo, exponiendo, encontrándome con otras culturas y llevando mi obra hacia nuevos lugares. Me entusiasma pensar que todavía puedo sorprenderme. Pero hoy también soy más selectiva: no quiero movimiento por movimiento, quiero experiencias que tengan sentido.
MF: ¿Cómo definirías entonces tu felicidad actual?
MT: Como una felicidad consciente.
Es poder estar en introspección sin aislarme; reflexionar sin detenerme; viajar sin perder mi centro; cambiar de lugar sin dejar de ser quien soy. Es comprender que puedo tener raíces profundas y, al mismo tiempo, seguir moviéndome por el mundo.
Las claves de su presente
Si tuviera que resumir este momento en pocas palabras, Mónica nos regala una síntesis que inspira:
“Introspección, libertad, curiosidad, acción, movimiento, gratitud y creación. Estoy mirando hacia adentro, sí, pero también mirando muchísimo hacia afuera. Porque todavía tengo una enorme curiosidad por la vida, y quizás esa sea hoy una de mis mayores formas de felicidad: seguir descubriendo el mundo mientras continúo descubriéndome a mí misma”.
